sábado, 11 de julio de 2015

El anochecer de la portería blanca

Hola Iker,




...Y la noticia llegó. Llegó en el anochecer de una calurosa tarde de julio. Pero era una noticia ya aceptada. Por ti, por el madridismo y por el Real Madrid. La portería del Santiago Bernabéu se queda sin su guardián de los últimos 16 años. Se queda sin ti, Iker. Sin ese arquero que hizo afición. Por ese portero que levantó a su afición cómo solo los mejores delanteros de la historia blanca han conseguido. Eso eres tú, Iker. Historia. Historia blanca.

¿Qué hubiera sido el Real Madrid sin ti en estos más de tres lustros? ¿Qué hubiera sido sin ti en aquella final de Champions League del 2002 en Glasgow? Parada tras paradas. Milagro tras milagros, te ganaste el apodo del Santo. El Santo del madridismo, que siempre daba un segundo más de esperanza a tu afición. Ay, la afición. Porque todos, TODOS, hemos llorado contigo en cada final. Porque todos, TODOS, hemos sentido cada de esas lágrimas como tuyas. Lágrimas, siempre de felicidad y en tantas ocasiones gracias a ti. Porque solo tú cambiaste el sentido de mirar a una portería. Era una sitio de milagros.

Muchos quieren recordar estos días que nunca fuiste el mejor saliendo a buscar el balón. O que nunca supiste tocar el balón con el pie. A esos que quieren buscar defectos, quizás hay que recordarle que la divinidad no la tiene cualquiera. La divinidad de hacer algo que el resto no puede. Porque, si según ellos sin calidad, has conseguido alzarte como el mejor portero de la historia del equipo más grande del mundo... ¿qué más merito que ese?

Todo se ha acabado en un oscuro anochecer de julio, pero todo empezó a oscurecerse mucho antes. Una noche sevillana. ¿Qué hay más bonito que una noche en la rivera del Guadalquivir? Pues todo se oscureció aquel día. Todo lo oscureció alguien que más quisiera englosar lo que has sido tú para el madridismo. Aunque quizás, ni siquiera ansiara eso porque lo que menos le importaba era oscurecer una historia. Ni siquiera oscurecer al Real Madrid.

A partir de ahí, la afición. Ay, la afición. Aunque prefiero dirigirme a una parte de ella. Me niego a englobar al madridismo en las voces críticas hacia ti. ¿Qué aprendieron de sus padres madridistas para que no les importara demacrar a una leyenda de su club? ¿Qué madridismo corre por las venas de esa gente? Esa gente que sigue a un líder populista y arrollador foráneo que insta a olvidar a la historia. ¿Qué hubiera pasado si ese entrenador hubiera tirado por la borda a otras leyendas en otros clubs? ¿El Olímpico de Roma hubiera apoyado a alguien que renegara de Totti? ¿O el Juventus Stadium con Buffon?

Esa gente pudo más. Esa gente pudo también contigo. Esa gente que iba al fútbol a silbar a un estadio del que tantas veces saliste ovacionado. Coreado. No te merecías este final. Hoy te vas. Se va Iker Casillas. Se va un trozo del escudo. Se va una leyenda del Real Madrid. Se va en el anochecer de un sábado de julio, como hacías anochecer la portería a los delanteros.


Gracias, Iker. Suerte, Capitán.

viernes, 10 de julio de 2015

La sonrisa de la Reina

Hola Garbiñe,


¿Quién mejor que tú para inaugurar este cajón de cartas en el que se va a convertir este blog? Una deportista que representa lo que deben encarnar los valores del deporte. Sacrificio, hambre de victoria y... por supuesto, una sonrisa. Toda una semifinalista de Wimbledon. Garbi, ¿eres consciente que has pasado a la historia? ¿eres consciente que tu nombre ya estará escrito en el deportes español para siempre?

Muchos me dirán que no te hago bien con estas palabras porque algunos dicen, incluso tú lo has admitido alguna vez, que la presión te puede. Y yo, estoy convencido que esto se acabado y aquí lo único que puedes es empezar a escribir una carrera deportiva de méritos. Vendrán golpes duros, vendrán alegrías o volverá la presión. Pero tú, mejor que nadie, sabes que eres capaz de hacerlo. Sabes que eres capaz de convertirte en unas de las mejores jugadores del mundo del tenis. Una calidad brutal en un físico perfecto para la práctica del tenis femenino te acompañan. ¿Qué más se puede pedir?

Garbiñe, cuánto nos hiciste sufrir (aunque seguro que no más que tú misma) durante meses con la elección de nacionalidad. Muchos te conocerían, antes de estas semanas de ensueño en la hierba del All England, solamente por eso. Incluso algunos te criticarán por un tema tan personal para siempre. O no, porque tales cabestros seguro que tienen poca memoria y se les olvida pronto. A los que se apuntan ahora al carro de la victoria, quizás hay que recordarle que tú ya vienes de lejos. Todos los expertos en el mundo del tenis te consagran como una de las grandes promesas de tu deporte. Que tu ya has conseguido con tus 21 añitos unos logros que solo son el principio.

Mañana, antes de la final, veré tu partido de 2ª ronda de Roland Garros 2014. Sí, ese en el que conseguiste ganar a una todopoderosa estadounidense llamada Serena Williams. Sí, esa misma que mañana volverá a salir a la pista central de Wimbledon para ponerse enfrente de ti. "¡Qué miedo!", pensamos todos. Claro, pero ya te encargarás tú de recordarle con una simple mirada que a ti no te da miedo, que tú ya le ganaste. Que tú ya pudiste con ella. Que tú no tienes miedo y que este partido debe ser una reedición del partido de París.

Será difícil. Mucho. Encima de todo, ¡en hierba! ¿Pero qué has hecho, Garbiñe, para ser tan buena en hierba? (Entre tú y yo, si ya eres buena en hierba, ya lo puedes ser en todo.)

¿Y si no? Pues qué más da. Qué más da si te has metido en una final de Grand Slam. Qué más da si paraste un país para verte y darte aliente. Qué más da si ese país lleva lustros sin pararse para ver un partido de tenis femenino y ahora lo vas a conseguir tú. Qué más si, en medio de noticias que azotan a tu deporte en España, tú sonrisa lo hace olvidar todo. Qué más da, si todo esto acaba de empezar.

Mañana, a las 15.30h., es el momento perfecto para disfrutar. Para que disfrutes tú y para que disfrutemos nosotros. Para que des lo mejor de ti y para que nosotros nos sintamos orgullosos de ti. Porque Inglaterra de Reinas y tú eres la Reina de nuestro tenis. Por eso, mañana y pase lo que pase... Garbiñe, que no se te olvide tu sonrisa de Reina.

Un beso fuerte y mucha suerte.